Guía práctica para hogares y negocios: compras inteligentes, mantenimiento y planificación sin sorpresas.
En los próximos años, el mercado de la climatización va a cambiar más de lo que parece. La Unión Europea ha actualizado la normativa sobre gases fluorados (los refrigerantes que usan muchos equipos de aire acondicionado y bombas de calor) para reducir su impacto climático. ¿La buena noticia? Si te informas bien, puedes aprovechar el cambio para ganar en eficiencia, ahorrar energía y evitar compras equivocadas.
En 60 segundos: lo importante
- Los equipos nuevos tienden a incorporar refrigerantes con menor potencial de calentamiento global (PCG/GWP) y mayor eficiencia.
- Si tu equipo actual funciona bien, no hay “obligación de cambiarlo”, pero el mantenimiento y la estanqueidad cobran todavía más importancia.
- En compras o renovaciones, conviene revisar el tipo de refrigerante, la etiqueta energética (SEER/SCOP) y el dimensionamiento correcto.
- Planificar con tiempo evita prisas en verano y reduce el coste total: instalación, consumo y futuras intervenciones.
¿Qué es un gas fluorado y por qué se regula?
Muchos sistemas de aire acondicionado y refrigeración utilizan refrigerantes. Algunos de los más conocidos (por ejemplo, R410A) tienen un PCG elevado: si se liberan a la atmósfera, su contribución al calentamiento global es muy superior a la del CO2. Por eso la UE impulsa una reducción progresiva (phase-down) y limita el uso de refrigerantes de alto PCG en nuevos equipos, además de reforzar el control de fugas, la trazabilidad y las obligaciones de manipulación por personal habilitado.
¿Qué cambios pueden notar hogares y negocios en 2025-2026?
En la práctica, lo que suele percibirse no es una “prohibición de golpe”, sino una transición del mercado:
- Más oferta de equipos con refrigerantes de menor PCG (por ejemplo, R32, R290 u otros, según gama y aplicación).
- Mayor foco en la prevención de fugas y en el mantenimiento preventivo (limpieza, revisión de conexiones y presiones, rendimiento).
- Cuando llega el momento de sustituir un equipo, la elección del refrigerante y la eficiencia energética pesan más que antes.
- Más control documental en ciertos casos (especialmente en instalaciones de mayor tamaño o uso profesional).
Esto no significa que “todo lo anterior deja de valer”. Significa que comprar pensando solo en el precio de entrada puede salir caro si el consumo es alto o si el equipo no encaja con la tendencia regulatoria del mercado.
Tengo un equipo instalado: ¿qué hago ahora?
Si tu equipo enfría o calienta bien y está en buen estado, la recomendación más sensata suele ser:
- Mantenerlo correctamente: filtros limpios, intercambiadores sin suciedad, desagües despejados y revisiones periódicas.
- Vigilar síntomas de fuga o bajo rendimiento: tarda más, enfría menos, hace hielo, aumenta el consumo o el ruido.
- No “recargar por recargar”: un equipo no debería perder gas. Si falta refrigerante, hay que localizar y corregir la causa.
- Planificar la renovación antes de que falle: así eliges con calma, comparas y evitas urgencias en plena ola de calor.
Si vas a comprar o renovar: checklist rápido
Antes de decidir, revisa estos puntos (y compáralos entre modelos):
- Tipo de refrigerante y su PCG (mejor si es menor, siempre dentro de una solución adecuada para tu caso).
- Eficiencia: SEER para frío y SCOP para calor (más alto suele ser mejor).
- Potencia bien dimensionada: ni corta ni sobredimensionada (confort y consumo dependen de esto).
- Instalación profesional y ubicación correcta de unidades (evita vibraciones, ruidos y pérdidas de rendimiento).
- Mantenimiento sencillo: accesos a filtros, desagüe, bandeja y conexiones.
En muchos hogares, la aerotermia (bomba de calor para calefacción, refrigeración y ACS) puede ser una alternativa especialmente eficiente, pero requiere un estudio previo de la vivienda, el aislamiento y el sistema de emisión (radiadores, suelo radiante, fancoils, etc.).
Mantenimiento en 2026: el hábito que más dinero te ahorra
Un equipo bien mantenido consume menos, dura más y reduce el riesgo de incidencias. Como referencia general:
- Limpieza o sustitución de filtros (según uso y entorno).
- Revisión de la bandeja y desagüe de condensados para evitar obstrucciones y malos olores.
- Limpieza de intercambiadores (unidad interior y exterior) para mantener el rendimiento.
- Comprobación de vibraciones, soportes, conexiones y estado general del cableado.
- Verificación de presiones y funcionamiento (especialmente si notas pérdida de rendimiento).
Además, en instalaciones sujetas al RITE y/o en entornos profesionales, el mantenimiento debe ajustarse a las periodicidades mínimas y a los requisitos aplicables, además de las indicaciones del fabricante.
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